martes, septiembre 16

93. Poseida



No pide ser amada sino seducida,
gozada en lujurioso desenfreno
poseída en holocausto de pasión.

Para ella el tálamo es su santuario
solamente allí se refugia
para sentir con placer envenenado.

Poseída en plenitud desbordada
allí reina el engaño y la mentira
mujer veleidosa y aranera.


Fabio Alberto Cortés Guavita
Colombia

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