miércoles, septiembre 3

50. Habitante de la noche

La noche poblada de recuerdos
transita por la vía de la desolación
triste y cabizbajo se dirige a la cantina
el habitante de la noche ya sin fe,
todo lo perdió,
un amor de lejanos pálpitos
aún hace sollozar su corazón
aquella noche de abandono
unos niños llorando en un rincón
almas destrozadas por la sin razón.

Abandonando lo querido
por la presión del que se cree patrón
perseguido por sus ideas
dizque político en ebullición
ideas que cuestan en el desenfreno
de la obligación de servir
solamente al amo de la región,
negación obligada al disentir
con la única salida de huir
para evitar el daño mayor
hay que dejar el gran amor

En esta noche de tragos y dolor
aún recuerda la belleza de su amor
cómo despertó la envidia de aquel patrón,
solamente la quería para él…
que desgracia la que vino en tropel,
y los críos al abandono envilecido
todo por aquella ojeriza
por el amor y por la tierra
lo que más quiso, le quitaron.

Hoy el habitante de la noche
vuela en soledad y desamparo
piensa en venganza y desagravio
sin tener como consumarla,
solo trago y vicio en su desdicha
solo recuerdos y desgracia
en esta sociedad del desamparo
donde el desplazado será siempre
un habitante de la noche, uno más
en una ciudad del desarraigo,
que solo luces y colores
ofrece al quien paga bien por su servicio,
y al habitante de la noche, apenas
si le alcanza para el vicio.


Fabio Alberto cortés Guavita
Colombia

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