viernes, mayo 22

124. ESTA NOCHE ANTE EL RECUERDO


Hay amores que se tornan imbatibles
con el paso de los años y resisten
al destino y a los daños,
como espuma que se crece en el tiempo,
allí prospera la esperanza de mis años,
crece y crece lo que siento yo por tí.

Ay amor, toda mi vida daría yo por tenerte
para abrasarte un instante,
poseerte eternamente separados del mundo
pero aquí junto y dentro de mí,
ay mi bien, como nuestro planeta
se disuelve en el cosmos,
en la eternidad infinita
así anhelo deshacerme en tu piel.

Hay pasiones que cuando llega el frío
inclemente, florecen indulgentes,
perennes e inmortales
y en las sombras de la noche se renuevan,
en otoñales llamaradas que dan vida
inconmensurables instantes del amor,
que siento yo por ti a pesar del tardío
reencuentro con la existencia.

Mi bien, nunca olvides la luna y el sol
que en la infinitud del tiempo,
en los días y en las noches
en invierno y en otoño
en primavera o en verano,
han sido testigos mudos de mi llanto,
de mi amor eterno y de todos
los recuerdos que en mi alma hay de ti.

Mi amor, como olvidar aquel instante
en el que el sino perverso separó nuestras vidas,
y tu camino de victoria se alejó raudo,
dejándome una estela de desdichas,
una vida plena de tristezas
con la anuencia de tu olvido
solo a mí me tocó sentir el desamor
y vivir en la presencia de la muerte.

Sin embargo hay amores que nunca mueren,
cuando todo indica que se acaban, se remozan
se acrecientan y florecen
y en los tiempos otoñales aparecen,
cual fantasmas en las noches del insomnio,
atormentan y engalanan la existencia,
así es el amor que mi alma siente
en esta noche ante el recuerdo
de tus besos y caricias,
ese es el amor que aún siento yo por ti.

Bogotá, Colombia
Mayo 22 de 2009
Fabio Alberto Cortés Guavita

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