martes, mayo 12

123. MADRES DE MAYO


Acompáñame a estar sólo
a mi corazón dije aquella noche porteña
bella noche en la cual presentí mi sino,
el tango de mis primeros años
hoy es la guía que marca mi camino
al dirigir mis pasos presurosos
hacia la Plaza… es mi encuentro
con las Madres de Mayo
mi cita con la verdad del tiempo,
el reencuentro con mi destino libertario.

Los milicos vociferaron “apunten”,
ellas respondieron “fuego”
es la anécdota frente al horror
al hedor que exhala el tirano
es el surgimiento de la resistencia
del amor, impelidas por su instinto
hacia la supervivencia
aquella que singularmente es potestad
del amor de madres,
en la búsqueda de la vida y de sus críos.

El pañuelo en sus cabezas
es símbolo de amor de madre,
el universal pañal de los hijos
desaparecidos por la bestia.
Madres que concitan la presencia en la plaza
persuaden con su fortaleza
es la libertad de las madres
en la unificación del desespero,
son el símbolo y la fortaleza
frente a los proxenetas del dolor.

Golpeando puertas para abrir corazones.
repudiadas por el opresor,
amparadas por la democracia
de su convicción enajenada,
yo vi los surcos marcando sus rostros
cual cauces anegados por el llanto,
yo vi en sus ojos la luz de la esperanza,
yo sentí en sus voces los sonidos del mutismo
voces acalladas tanta veces por el déspota
y tantas veces rediviva por ser madres.

Locas les gritaron por ir a la plaza
perturbadas por empecinarse,
por ir a los campo de concentración,
solamente ellas las descubrieron
donde los ciegos de la muerte no entendieron
ellas los abrieron con los ojos del corazón,
la complicidad de los poderosos de la iglesia
silencio de la complicidad estúpida
contrastada con los gritos del pueblo
creyente o ateo, pero librepensador y amante.

Noche porteña del ensueño bonaerense,
no pudieron con ellas, son victoria…
las quejas de un bandoneón rasgan la noche
mi corazón acula frente a la ignominia…
derrotaron el “punto final” con la persistencia
enterraron la “obediencia debida” con el amor
calle Corrientes abre sus cantares al dolor
Madres de Mayo, contraluz del poder,
maestras las llamó Rigoberta Menchú,
madres, maestras, dolor y victoria son.

El llanto anego mis pupilas y mi corazón
al advertir el valor de aquellas madres,
que vivieron las rondas de la muerte,
pero con amor y valor las derrotaron,
ahora mi travesía me conduce hasta el Obelisco
testigo mudo de la noche más oscura,
sones de tango que se arraigan en mi corazón
logran que ya no me siento tan sólo;
si aquella noche mi corazón gritó, hoy les canta:
Madres de Mayo,
¡Hasta la victoria siempre!

Fabio Alberto cortés Guavita
Bogotá Colombia.
Mayo 12 de 2009

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