viernes, septiembre 14

AL CONTACTO CON LA PIEL (Piel desnuda)



En la noche cómplice la piel se estremece
al contacto con la piel
la boca entreabierta es una promesa de amor
los labios en los labios se buscan con ardor
y asedian los senos de la amada,
al separar con ingenuas anuencias el vestido.

Los labios recorren una y otra vez la piel desnuda
acariciando los enhiestos pezones purpúreos,
frascos donde se purifican etéreos venenos
manos que acarician el venerado cuerpo
en busca del perfecto cáliz de la vida.

Ella comprime los muslos, recatados y perfectos,
donde el sexo estimulado se defiende y esconde,
al mismo tiempo que se estremece
en voluptuosas ansias celestiales
negando la vida al amor que la reclama.

Divinidad palpitante que no permite a la
intrusa liberar por un instante
de sus evasivas piernas el delirante nudo,
haciéndole gemir de dolor en laxitud suprema.

Él creyó sería su redención y se ofrendó
de nuevo a los estertores de la muerte,
el amaba de nuevo, la amaba a ella, la mujer
misteriosa y enigmática, la mujer que le cautiva.

Con el señuelo del piélago ella se entrega
en instantes eternos y evasivos
clamando con la inmensidad de su mirada
clara y llena de promesas,
las promesas de amor en el silente instante
que le llena el alma solitaria y triste.

Ella se alza ante él cual ánfora
en mitad del desierto solitario de su destino,
aterradoramente hermética como un sacramento,
virtuosamente aciaga como el acceso de la cima.

El se aproxima a ella aún sabiendo del vértigo
que otrora marcara el rumbo
de las resbaladizas rutas donde había transitado
su alma en pos de la felicidad,
hallando solo el dolor perpetuo.

El amor se anida de nuevo en él
como un salvaje despierto en su refugio,
el amor presto, el amor inesperado,
el amor desquiciado, el amor vehemente;
como acontecían indisolubles los amores de su vida.

Asomado a los balcones del deseo
a los balcones de una promesa cierta
de un amor apasionado y oferente;
a una pausada tormenta de puñales
él, entrega de nuevo su corazón amante.




Fabio Alberto Cortés Guavita
POETA MAESSE
Bogotá, Colombia
 
2012

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