domingo, julio 21

TORMENTO DE LA TEMPESTAD


Fragmentos de vívidas emociones,
pensamientos unas veces,
sueños otras, y más allá
el subconsciente dictando
y confundiendo la realidad
con mi deseo,
la irrealidad de mis noches
de insomnio, la soledad poblada
de espectros,
la ansiedad pletórica de deseos.

Mi habitación inmensamente
sola como una tumba,
el implacable peso de la eternidad,
tendiéndome los brazos
de los fantasmas que me amaron
y que pronto me olvidaron
en la intolerancia del sudario trágico.

Heme aquí de nuevo, musito en letanía
gimiendo en la soledad bendita,
soledad severa, hosca,
huraña que me grita:
¡Aquí se ha muerto! ¡Aquí se muere!
y la muerte replicándome
en murmullo: este es mi señorío,
de nuevo te tengo entre mis brazos.

La neurosis de nuevo campeando,
con visiones ingratas,
las alucinaciones cual presa fácil,
hacen de mis días un infierno
y de mis noches el
holocausto de los sufrimientos.

La muerte que se alza ante mí
cual ánfora en mitad del sendero
solitario de mi destino,
aterradoramente misteriosa
como un sacramento,
virtuosamente aciaga como
el acceso de la cima.
la estancia no pudo ser más sombría,
como si saludara con sus sollozos.
pareciendo reconocerme;
el sitio se encontraba vacío
en el silencio eterno
que precede a la tragedia.

No hay melodía en complicidad
con el instante de dolor,
el rumor se ahoga bajo
el auspicio de la nada,
se siente la fuga de los sonidos
en concordancia con la soledad,
como un éxodo real de quimeras,
las euritmias flamean
y se dilatan, en una cadencia
de congojas tristes.
ella lo supo, conoció de mi amor
y de nuevo la imposibilidad
de alcanzar mis sueños

El monstruo de la soledad
subido en mi alma de Poeta,
pasmada de terror
no atina a entender lo sucedido,
solo que el dolor es tan intenso
que da paso a una infinita calma,
a medida que se seca mi corazón,
la paz torna por vez última
y el sentimiento desaparece,
nada siento,

El monstruo me quita la vida
pero yo recobro la calma,
que extraña sensación placentera
la de la muerte.
tengo miedo, me digo,
de lo que se avecina en mi alma,
del Tormento de la Tempestad.

 Fabio Alberto Cortés Guavita
Colombia

Julio de 2013

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