lunes, enero 5

ALLENDE LA MUERTE… LA VIDA



Mi alma luchó por volver a mi cuerpo
estremecimiento insólito y angustiante
instantes eternos del albedrío
liberación de la vida ingresando en la expiración
imploré retornar a culminar mis ilusiones
se me concedió regresar en el milagro de la vida
hoy después de los años frustración existe.
¿Que falló? explicación no existe.

Me encontré serpenteando por un gran túnel
al final una luz tenaz y portentosa,
sin saber porque, estoy expirando
y me aproxima al Gran Valle,
esa es la luminiscencia allende la muerte.

Un sudor frío como el hielo del sepulcro
invade el túnel con lúgubres congojas
y un piélago de recuerdos invade mi mente
como mil punzones lacerando
me recuerdan el holocausto de mi vida,
una infancia privada de recuerdos
pues no hubo tal transcurso,
una juventud dilapidada en estériles quimeras
y una historia cargada de nostalgia y soledad.

La magnificencia del sueño desaparece
dando paso al horror, ante el cual clamo:
¡Apágate luz¡ apágate que aún no he logrado
la misión que tengo en el mundo.

A medida que se aproxima el final,
despunta el divisar un imponente valle
un verde esmeralda irisado en mil matices,
el gorjear de avecillas canoras,
el correr de fuentes de agua viva y cristalina
de inagotable presencia, amén de un aroma exquisito
como de manzana fresca y escarlata;
asistido por un éxtasis indescriptible
cual ráfagas de viento primaveral
quebrantando el estío con la gloria
de ese cielo en la sublimación del amor,
nubes gloriosas que prometen disfrutar
en breve al apurar el anhelado paso
una fascinación poderosísima ejercida
por lo más cercano a la felicidad plena.

Es el instante de la duda,
es la brevedad de la certeza,
es lo efímero de la incertidumbre,
es la circunstancia de creer,
es el momento para discernir:
¡NO! Es el tiempo de aceptar.
de golpe soy sacudido por una voz
como de trueno que me grita
regresa y cumple la misión
que tienes en la vida.

FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA
POETA MAESSE
Bogotá 1995

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