lunes, enero 5

SOLEDAD Y ABANDONO


Si algo duele soportar, es la soledad, 
se le teme más que a la muerte, 
burla del destino, contraste entre
el discurso incluyente de diálogo
y la incomprensión, el abandono y el rechazo.

Se vive la soledad como la más obsesiva
de las pobrezas, trastornando el corazón
afligiendo el espíritu, como si el ser
no tuviera anticuerpos para luchar
contra el vacío que lo devora.

Sentirse expulsado de sí mismo,
sin que nadie pueda o quiera unírsele más
vivir en un suplicio apuntalado en la tormenta
que proviene de aquellos con los que
se supone deberíamos poder contar siempre.

Es entrar en las agitaciones de un mar
terriblemente embravecido, turbio
en el rojo cromático de un gran cielo en tempestad
en la dolorosa Soledad sufrida, involuntaria
un dolor tan plagado como la destemplanza.

Soledad tanto más penosa cuanto desgarradora
es la que toma los nombres del abandono,
del rechazo, quien la conoce se siente arrojado
brutalmente al camposanto,
al día que se celebren los funerales de su soledad.

Poeta Maese
Bogotá, nov. 19/14

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